DEPARTAMENTO
DE GUATEMALA
El departamento de Guatemala es tradicionalmente rico
en muchas artesanías populares, de las cuales podemos destacar las siguientes:
Tejidos de
algodón
Los tejidos de algodón tradicionales consisten en güipiles, cortes,
manteles y otros productos que se elaboran con dichas fibras. Se fabrican en
los municipios de San Juan Sacatepéquez, San Raimundo, Chuarrancho, San Pedro
Ayampuc, San Pedro Sacatepéquez, Mixco, San Miguel Petapa y Amatitlán.
Cerámica tradicional
Esta se elabora con
técnicas prehispánicas como son, la preparación manual y quemada al aire libre.
También existen algunos talleres donde ésta misma cerámica tradicional es
elaborada con tornos de origen hispánico y cocidas en hornos de leña. Se
producen ollas, comales, jarros y batidores, en los municipios de San Juan
Sacatepéquez, San Raimundo, Chinautla, Mixco, Palencia, San José Pinula y Villa
Canales.
Productos metálicos
En este rubro se elaboran productos tradicionales de hierro forjado
tales com puertas y balcones, en los municipios de San Juan Sacatepéquez, San
Raimundo, San Pedro Sacatepéquez, Mixco, Amatitlán y Villa Canales. Artesanías
de hojalata de tipo tradicional como candiles, faroles y candelabros se
trabajan en San José del Golfo, Mixco, Villa Canales y Amatitlán. Artesanías de
plata solamente se trabajan en San Juan Sacatepéquez, produciendo pulseras,
dijes, cadenas, esclavas y anillos.
Cerería
Se elaboran diferentes tipos de candelas, palmatorias y veladoras,
utilizando el sebo y la parafina en los municipios de San Juan Sacatepéquez,
San Raimundo, San Pedro Ayampuc, Chinautla, San Pedro Sacatepéquez, Mixco,
Villa Nueva, Amatitlán, Villa Canales, San José Pinula y Palencia.
Materiales de
construcción
Entre estas artesanías se fabrican tejas de barro en los municipios
de San Juan Sacatepéquez, San Raimundo, Chuarrancho, San Pedro Ayampuc, San
José del Golfo, Mixco, Palencia, Villa Canales, Fraijanes y San José Pinula.
Ladrillos son también elaborados con barro, en los municipios de San Juan
Sacatepéquez, San Raimundo, San Pedro Sacatepéquez, San Pedro Ayampuc,
Palencia, Amatitlán, Villa Canales, Fraijanes, San José Pinula y Santa Catarina
Pinula.
El tejamanil, que consiste en una tabla delgada que por lo general es de
pinabete, se utiliza para fabricar los techos en sustitución de las tejas. Se
elaboran en el municipio de San Pedro Ayampuc.
Pirotecnia
En este rubro se producen cohetes, ametralladoras, toritos,
castillos, volcanes y canchinflines, que son utilizados en fiestas familiares,
religiosas, populares y cívicas. Se elaboran en los municipios de San Juan
Sacatepéquez, San Raimundo, Mixco, Villa Nueva, Amatitlán , Villa Canales y
Fraijanes.
Además, en el departamento de Guatemala se trabajan otras artesanías como
cestería, jarcia, productos de madera, tul, cuero, palma, instrumentos
musicales, jícaras y guacales.
MUNICIPIOS DEL DEPARTAMENTO DE GUATEMALA
Guatemala:
Amatitlán, Chinautla, Chuarrancho, Fraijanes, Mixto, Palencia, Petapa, San José del Golfo, San
Juan Sacatepéquez, San Pedro Ayampuc, San Raimundo, Santa Catarina Pinula, Villa
Canales, Villa Nueva, San José Pinula y San Pedro Sacatepéquez.
Debido a
que en este departamento se encuentra la ciudad capital del país, el sistema
religioso es mucho más complicado, ya que su población es grande y las
influencias de la iglesia católica, las de otras denominaciones religiosas y de
los medios de comunicación radiales y televisivos es abundante y penetrante.
Fuera de la ciudad el departamento se divide en municipios, con mayor población
ladino y/o mestizo, y en los municipios con mayor referente poblacional maya.
Esto indica que por ejemplo las cofradías de municipios como San Juan
Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez, Mixco y Chinautla, aunque están bien
estructuradas compiten en presencia religiosa con las hermandades, las cuales
abundan en todo el departamento.
En los municipios del oriente del departamento, San
José Pinula, Palencia, San José del Golfo y Fraijanes, toman lugar las
zarabandas, es decir, salones improvisados en los que se coloca una marimba que
continuamente interpreta mTMsica bailable. Mientras las parejas bailan, los
encargados se introducen entre los grupos y les cobran por cada pieza que
bailan.
En estos municipios son muy frecuentes los jaripeos, las peleas de gallos, las
carreras de cintas y los juegos de azar, debido a su proximidad inmediata con
las costumbres sociales del oriente guatemalteco.
Mercados
Los mercados de frutas, verduras y flores más famosos e interesantes
son los de San Juan Sacatepéquez y Palencia. Los de Mixco y Amatitlán son
grandes y abundantes en productos regionales. Por lo demás, todo llega a
confluir al mercado de la Terminal de la zona 4 en la ciudad capital, el cual
satisface cualquier necesidad de compra-venta.
Hablas
populares
Además del idioma dominante que es el español, en el departamento se
hablan dos idiomas importantes. El poqomam en Chinautla y quizá algunas
personas que todavía lo recuerdan en Mixco. No debe olvidarse que el valle
central del departamento fue asentamiento de los poqomames en tiempos
prehispánicos. Y el segundo es el kaqchikel, que se habla en San Pedro
Sacatepéquez, San Juan Sacatepéquez y en San Raimundo.
Danzas y bailes
El departamento es pródigo en relación a la cantidad de grupos de
danza tradicional que practican bailes auténticos de la tradición. Su
influencia danzaria proviene de la derruida ciudad de Santiago, de
Chimaltenango y de Baja Verapaz. Las danzas se realizan en el orden siguiente:
El
departamento de Guatemala, es uno de los más dinámicos en la historia de este
país. En primer lugar, estas tierras son muy antiguas en cuanto a asentamientos
humanos se refiere. En su territorio desde la época prehispánica floreció el
centro ceremonial Kaminal Juyú, que era punto de enlace comercial entre el
norte y el sur de mesoamérica y entre las tierras altas y las bajas de las
culturas mesoamericanas, entre ellas las mayas y mayanses.
Kaminal Juyú, densamente habitada fue probablemente uno de los núcleos humanos
más desarrollados del área mesoamericana hasta el arribo de los españoles en el
siglo XVI. Otros señoríos mayanses habitaron sus tierras, como el señorío
Fortaleza de Mixco Viejo, cuyos vestigios aún subsisten entre la frontera del
departamento de Guatemala y el de Chimaltenango, ya que se encuentra situado en
el municipio de San Martín Jilotepeque.
De tal manera que el poblamiento de la región fue
intensivo. Con el arribo del hombre occidental en el siglo XVI, el valle de la
Virgen fue habitado desde muy temprano, por españoles, criollos, indios, negros
y mulatos. El cronista Tomás Gage refiere que a principios del siglo XVII era
una planicie muy fértil con extensas haciendas ganaderas, ingenios de azúcar y
pueblos de indios. El historiador Francisco de Fuentes y Guzmán señala la
densidad poblacional del valle llamado de la Virgen, de las Vacas o de la
Ermita.
A finales del siglo XVIII, en diciembre de 1773, el valle de las Vacas, de la
Ermita o de la Virgen fue escogido por la Corona Real para efectuar el cuarto
traslado de la ciudad de Guatemala, durante la época colonial, llamada en esta
oportunidad, por Real Cédula del 24 de mayo de 1776, Nueva Guatemala de la
Asunción.
La nueva capital del reino empezó a vivir formalmente, después de intensas
luchas entre los partidarios del traslado y los terronistas, el 2 de enero de
1776, después de la extinción de la ciudad de Santiago de Guatemala por orden
real.
La tranquilidad del valle fue alterada desde entonces, ya que se convirtió en
el centro político administrativo del Reyno de Guatemala. Todo acontecimiento
político social y económico, desde entonces, afecta directamente a los
pobladores del departamento.
Hasta el
traslado de la ciudad, las herencias culturales que se conjugaban en el actual
territorio del departamento, eran las poblaciones mayanses de las etnias
poqomames y kaqchikeles, cuya cultura hibridizada y resemantizada conservaba y
conserva aún, su propia concepción del mundo de la vida, en donde ancestrales
creencias mayanses se mezclan con antiquísimas tradiciones españolas y
occidentales.
La cultura del departamento es amalgamada y sincretizada, dando origen a una
tradición oral muy rica, en la cual aparecen reflejadas estas simbiosis
culturales . De tal manera que formas de literatura oral que conservan ecos
profundos de la cultura occidental, perviven junto a especies literarias orales
de los pueblos mayanses focalizadas en los municipios respectivos.
Por una cuestión didáctica, las tradiciones orales del departamento se pueden
dividir en tres grandes vertientes: la literatura oral de la Nueva Guatemala de
la Asunción, las tradiciones orales de los municipios mestizos y la oralidad de
los municipios de herencia mayanse.
No obstante de esta división, actualmente, debido al
crecimiento de la urbe y las migraciones de habitantes de todas las regiones
del país, están haciendo variar las tradiciones populares del departamento, aunque
como río profundo, la mayor parte de ellas permanece resistiendo el embate de
la contracultura de masas.
En la región, la oralidad surge en ocasiones especiales, como en velorios,
"cabos de novena" y en lugares específicos como tiendas y cantinas.
También se desarrolla en ocasiones particulares, alrededor de los patios de las
antiguas casonas de los barrios antañones de la Nueva Guatemala de la Asunción,
en las casas de los pueblos y en los caseríos más alejados del departamento.
Así también, en los ocasos de las tardes de verano y en horas de la noche
alrededor del comedor de la casa paterna o bien en los parques y atrios de las
poblaciones del área.
En los
pueblos mestizos y en la Nueva Guatemala de la Asunción, se han podido detectar
dos tipos de narradores tradicionales: uno especializado, generalmente anciano,
con una memoria prodigiosa y una forma locuaz de expresión y que son
reconocidos por todos como el verdadero contador de historias. A ellos se les
llama cuenteros, viejos, viejísimos, leng¸eros y algunas veces "cuenta
cuentos". El otro tipo de narrador, lo constituye el contador ocasional de
historias orales, pero que sin la sagacidad del anterior, no dejan de ser
sabios en tradiciones y literatura oral.
En cuanto a los municipios de Chinautla y Mixco, de
ascendencia mayanse poqomam, los contadores de historias se llaman Ajq'ij y en
San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez, San Pedro Ayampuc, San Raimundo
y Chuarrancho, de ascendencia kaqchikel, los narradores de historias se
denominan Atzij winaq. También en estos pueblos existe la división de
contadores de historias especializados y de formación general.
Tradición oral
de la Nueva Guatemala de la Asunción
La Nueva Guatemala de la Asunción, ha generado una cultura propia,
específica, desde el momento en que se asentó en este valle de las Vacas, a
finales del siglo XVIII. Su tradición oral, fresca y viva, aún en nuestros
días, tiene como fuente de origen las tradiciones orales persistentes en el
valle de las Vacas antes del traslado; los ecos de las consejas aportadas por
los habitantes venidos de Santiago de Guatemala, y las generadas por la propia
ciudad a lo largo de su propia historia.
En la
ciudad de Guatemala, privan sobre todo las leyendas históricas, religiosas, de
espantos, aparecidos y ánimas en pena, así como cuentos de ancestral
ascendencia occidental, entre los que se privilegian los cuentos maravillosos,
los de animales, los de bandidos mágicos y los de bobos e ingenuos.
En cuanto a las leyendas, el escenario en general lo constituyen los viejos y
ancestrales barrios de la urbe, los cuales atesoran esta literatura oral,
especialmente los barrios del Cerrito del Carmen, Candelaria y la Parroquia
Vieja, en donde se arraigaron las ancestrales consejas.
También en los barrios formadores de la urbe, surgen
tradiciones orales de gran riqueza, como en La Recolección, San Sebastián, La
Merced, El Sagrario, Gerona, La Floresta, San Francisco y Santo Domingo.
Además de las zonas periféricas de la ciudad, cantones y antiguos poblados absorbidos
por la urbe, manifiestan este tipo de tradición oral.
Se puede afirmar que no hay casa, paraje, templo, parque, barranco, cerro o
calle que se encuentre en estos barrios, que no posean relatos de algún tipo
que hacen recordar la historia y lo legendario de la urbe.
De tal manera, los viejos barrios de la ciudad acrisolan leyendas animísticas
de espantos y aparecidos de indescriptible belleza, tales como El Sombrerón,
ese hombre pequeñito vestido de negro que con su guitarrita de plata o de cajeta
"se enamora de las mujeres de ojos zarcos y pelo largo", "que
arrastra sus patachos de mula cargadas de carbón", y que se aparece aún
por el barrio de La Merced, como en el Callejón de Jesús, en el Callejón del
Casco en La Parroquia Vieja o en el Callejón de la Cruz en el barrio de la
Recolección; La Siguanaba, esa vaporosa mujer que asusta a los hombres
trasnochadores, se aparece todavía en los barrancos de Ciudad Nueva, el
Quintanal y en los barrios de la Ermita, El Gallito, y el Ojo de Agua.
Las ánimas
benditas recorren las calles de los barrios del Cerro del Carmen, Belén, El
Sagrario y Santa Catarina. El Cadejo "cuida bolos, mujeres y niños
solos" en los barrios del Guarda Viejo, La Pedrera, La Floresta y San
Sebastián. Procesiones fantasmas de nazarenos y sepultados recorren las calles
como el Señor Sepultado de Santa Catarina en la noche del Viernes Santo, o el
Niño Nazareno de La Parroquia que recorre con su cruz a cuestas todos los
callejones y calles de los barrios de Candelaria, el Cerrito del Carmen y La
Parroquia Vieja.
Casas de espantos y casas con encantos y tesoros enterrados, se esconden en
calles y callejones, como las que se encuentran en la Calle del Obispo, el
Callejón Manchén, Callejón de la Aduana, Callejón de las Huérfanas o del Niñado
y Calle del Hospital. Dos leyendas de ánimas en pena sobresalen en la ciudad.
Así, en el barrio de San Sebastián se asegura que la Llorona grita todas las
noches en el Callejón de Soledad, cerca del tanque de agua del callejón.
Cuentan los vecinos que la Llorona fue una mujer que ahogó a su hijo en ese
tanque y que Dios la condenó a buscar la tumba del hijo por la eternidad,
"siempre, donde haya agua corriente".
Cuentan en el barrio San Sebastián, que la Llorona es
una mujer vestida de negro, con pelo largo, que grita con angustia y terror en
altas horas de la noche o en las madrugadas, "y que cuando se le oye de
cerca es que está lejos y cuando se le oye lejos es que está cerca". La
Llorona es uno de los espantos de mayor arraigo en los viejos barrios novoguatemalenses.
También en el barrio de la Recolección se cuenta la leyenda de los rezadores de
la noche: monjes vestidos de negro que con candelas en la mano van rezando a la
vera de las calles. Las personas que los sale a ver, les es entregada una candela
que después se convierte en hueso, "y para que el hueso se vuelva otra vez
en candela, se debe conseguir un angelito, un niño acabado de bautizar y así
salir al encuentro del espanto, para que no se lo gane a uno". "Los
rezadores salen porque la gente es muy curiosa y se mete a cada rato en la vida
de los demás". Esta es una de las leyendas más difundidas en todas las
calles y callejones de la urbe.
Otras leyendas animísticas novoguatemalenses son la
Siguamonta, el Carruaje de la Muerte, el Chucho de la Muerte y la conseja de la
Tatuana.
Leyendas
religiosas abundan en la urbe, tales como las leyendas de Jesús Nazareno de la
Merced, "como la imagen más perfecta de Dios en la tierra"; de Jesús
del Consuelo de la Recolección "que sale a bendecir a las gentes del
barrio, el Viernes de Lázaro", y hay quienes aseguran haberlo visto entrar
a las casas sin tocar la puerta. El Sepultado de La Parroquia, llora lágrimas
de plata para los pobres de su barrio el Viernes de Dolores; en tanto el
Sepultado del Calvario lo han visto "deslizarse entre las nubes" los
viernes de cuaresma por el Amate, y el barrio de Santa Cecilia.
También por
la Recolección aparece San Celestino, bandido bueno "que cuida las tiendas
y las tortillerías del barrio"; famosas son las lágrimas de Jesús de las
Misericordias, que consuela las penas de sus devotos dejando caer espinas de su
corona en sus manos. Por La Floresta, en el norte de la ciudad, se ve caminar
el ocho de diciembre a "una señora muy hermosa y luminosa", que todos
reconocen como la Virgen de Concepción.
Las leyendas de bandidos mágicos abundan en el Cerrito
del Carmen, La Parroquia Vieja, La Candelaria y San José. Así se cuenta que el
bandido Pie de Lana, "que robaba a los ricos para darle a los
pobres", vivía al pie del cerrito y Tucurú, uno de los bandidos más
famosos de la urbe, "se vistió con la túnica de Jesús de los Milagros y
así fue apresado por la guardia de los indios jocotecos en la época
colonial". Esta ciudad cree y convive con los espantos a cada instante,
tan es así, que el Cerro del Carmen se colocó una Cruz de Caravaca, en los
primeros tiempos de noble ciudad, "para ahuyentar a los espantos que tanto
abundaban en aquesta urbe", como dice el documento real.
Otro tipo
de literatura oral abunda en la ciudad, como los cuentos maravillosos, los de
Tío Conejo y Tío Coyote, el Ahijado de la Muerte, La Flor de Aguilar, de Los
compadres Pobres y Ricos, Blanca Flor y Rosa Flor, el Canto del Guarda Caminos
y cuentos de Pedro Urdemales, que compiten en vigencia y abundancia con los de
Don Chevo y Quevedo.
Estas mismas leyendas, las escuchó en su época infantil, el escritor Miguel
Angel Asturias, Premio Nóbel de Literatura (1967, por el Barrio de Candelaria,
las que luego transformó en su magistral libro Leyendas de Guatemala hacía
1930.
Literatura oral de los municipios
mestizos
Las formas literarias que más abundan en los municipios mestizos del
departamento de Guatemala son las leyendas animísticas de ánimas en pena,
espantos y aparecidos. De esta manera, en Fraijanes el Cadejo y las Animas
Benditas tienen mucha vigencia y actualidad; la Siguanaba deambula por Villa
Canales cerca del Puente Viejo y a la orilla del tren. Se cuenta en San José
del Golfo y Palencia que por ahí nació el Sombrerón, "porque de ahí
llevaba el carbón a los ricos de la ciudad" en tiempos pasados. Por otra
parte, San José Pinula y Santa Catarina Pinula se consideran pueblos hermanos.
Así, cuando "La Llorona grita fuerte" en Santa Catarina se dice
"que anda en San José Pinula" y viceversa. En Villa Nueva y Petapa se
habla de las luces encantadas que salen en los cerros que las rodean. Y en
Amatitlán, se cuenta que el diablo peleó con el Angel San Rafael, en un día de
la Concepción. Y el Angel le botó la cola al diablo de un machetazo, por lo que
al caer al suelo se convirtió en el Lago de Amatitlán, prueba de eso es que sus
aguas son sulfurosas, porque en el fondo de la laguna "la cola del diablo
aún busca a su dueño". En el Llano de Animas, también en Amatitlán, por el
Peñón, el Niño de Belén sale a jugar trompo y cincos para el Año Nuevo. Mucha
gente afirma haberlo visto.
En Palencia
se narra que la ceiba del parque del poblado era mágica, porque ahí moraban los
espantos del lugar, pero se hizo más tenebrosa porque en sus ramas se colgó el
Mariscal Serapio Cruz, "Tata Lapo", durante las luchas de la Reforma
Liberal en 1870.
En estos municipios abundan los romances y romancillos como el romance de La
Llave Roma y Toma en Villa Nueva, Los Tres Alpinos en Villa Canales y en
Fraijanes; versiones antiquísimas de los romances La Tía Juana y el Moro
Biturín, así como La hermana Cautiva por el Moro en Petapa. También se hallan
romancillos, coplas y teatro popular abundante en estos municipios. Esta
literatura es de clara ascendencia española y occidental.
Literatura oral de los municipios
mayanses
En los municipios de la etnia poqomam, a pesar de las transformaciones
violentas a que han sido sometidas, por la cercanía de la ciudad y de haber
sido convertidos en pueblos-dormitorios, las tradiciones orales se niegan a
morir. Así los Ajq'ij poqomames de Chinautla cuentan que en los tiempos
antiguos todo era perdición entre los hombres, por lo que Dios mandó una gran
lluvia que destruyó todo; solo dejó dos niños, un hombre y una mujer y los
colocó en una caja; cuando las aguas bajaron, la caja se detuvo en donde ahora
es Chinautla. Dios bajó entonces e hizo ahí un paraíso, y les dio a Jesucristo,
que les enseñó a sembrar maíz, hacer trabajar el barro con arte y cosechar
varitas de coyote para los barriletes. Pero el diablo envidioso, vino y echó a
perder el paraíso. Los Ajq'ij afirman que en Chinautla, está el ombligo del
mundo. De ahí salieron todos los hombres, los dioses y los héroes de Guatemala
y de América. Todo esto quedaba en la antigua Chinautla, por donde pasa el río,
y por eso es que las mujeres alfareras no quieren salir de ese lugar bendecido,
porque el día que lo hagan, el mundo se acabará.
Mixco, otro poblado poqomam, es vasto en riqueza de leyendas tradicionales,
como las Casas de Entierros y la Llorona que aparece sollozando en sus calles
empinadas. Dicen los Ajq'ij y los ancianos de Mixco que el Cerro Alux, en cuyas
faldas se levanta el pueblo, está encantado. Se asegura que el señor del cerro
Yuq'Alux, da dinero a quien sabe pedirlo, como a Tiburcio Sabaj (don Bucho), a
quien el cerro le dio tanta plata que casi el solito reconstruyó el pueblo de
Mixco después de los terremotos de 1917 y 1918.
También se narra en Mixco la leyenda de la Siguamonta, que es un pájaro de mal
ag¸ero, que no puede volar y se parece a las sharas, pero es de color negro; su
canto lúgubre anuncia la muerte, el cual parece venir del suelo. Este pájaro se
llama en Poqon, pájaro del barranco. Los Ajq'ij dicen que Dios lo castigó por
haber ahogado a sus polluelos en el río Pansalic, en Mixco.
También en Mixco es famoso, en el Manzanillo, la figura del Tronchador,
personaje obscuro que quiebra en dos a hombres y animales.
En cuanto a
los municipios de herencia kaqchikel, aseguran los contadores de historias
Atzij Winaq, que el pueblo de San Juan y San Pedro son hermanos, se quieren
mucho, y por esto están cerca. Pero San Juan y San Raimundo son rivales, porque
aunque ambos son antiguos asentamientos prehispánicos, el patrono de San Juan
(San Juan El Bautista) fue en su tiempo degollado, mientras que San Raimundo de
Peñafort, aparece también degollado, en imitación al martirio de San Juan. Pero
como los de San Juan son malos y solo ellos quieren tener una cabeza degollada,
pueden ir a San Raimundo a "levantarse la cabeza de San Raimundo".
Por eso la hermandad resguarda bajo la llave la cabeza de San Raimundo de
Peñafort, para que no la encuentren los sanjuaneros.
En San Pedro Ayampuc se afirma que existen los brujos
de la noche, que se convierten en animal, especialmente en gatos de monte, para
robar las mazorcas de maíz y carne en las cocinas de las casas. En Chuarrancho,
cuentan los Ajtzij Winaq, que existen los Rajawal Ak'a, espíritus que moran en
los árboles y las montañas pero son malignos. Cuando pronuncian su nombre, se
aparece inmediatamente "porque cree que lo han llamado" y la gente se
enferma de susto.
En San José del Golfo se habla de cerros encantados y en Palencia del encanto
de los cerros. En San Juan Sacatepéquez y en San Pedro proliferan las leyendas
del origen del maíz, en los cerros cercanos, en tanto en San Raimundo y
Chuarrancho, la Siguanaba asusta a los mujeriegos y en San Pedro Ayampuc no
quiere a los borrachos. Así como en Chinautla se cree que la Siguanaba es un
espíritu malo de la noche.
Contribucion de:
Edwin M. Quezada Barquero.
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