Sololá
Este
departamento cuenta con una riqueza admirable: el lago de Atitlán, que se
constituye no sólo como importante recurso natural, sino como uno de los más
notables centros de desarrollo turístico de la nación.
En Sololá se desarrolla un trabajo productivo no sólo
en la agricultura, sino también en la elaboración de tejidos de lana, algodón y
artesanías de tul.
Los trajes típicos y las costumbres de los habitantes
también forman parte del atractivo turístico, pues por su intermedio se
conservan las tradiciones ancestrales de los habitantes de la región.
Los municipios que se encuentran a la orilla del lago
son motivo de leyendas relacionadas a su formación, en donde el patrón que los
rige también tuvo participación activa para asentarse en dicho lugar.

Entre sus profundas creencias religiosas de origen maya, sobresalen los ritos
dedicados a Maximón, deidad que refleja la concepción del mundo, dedicada a la
fertilidad de los hombres y la tierra.
Los idiomas k'iche', kaqchikel y tz'utujil, dominaron
desde el siglo XIV, alrededor de la Gran Cuenca Lacustre llamada Atitlán. El
idioma k'iche' ha predominado en el norte del departamento de Sololá, el
kaqchikel el oriente y el tz'utujil el sur, como resultado de una antiquísima
disputa por las riberas fértiles del lago, en tiempos del Ajaw, principal de la
casa k'iche' de nombre Nimá k'iche'.
El k'iche' es hablado en Nahualá, Santa Catarina Ixtahuacán, Santa Lucía
Utatlán y parte de Santa María Visitación. El kaqchikel en Sololá cabecera,
Concepción, Panajachel, San Andrés Semetabaj, Santa Catarina Palopó, San
Antonio Palopó, Santa Cruz La Laguna, San Marcos La Laguna y San José Chacayá.
El tz'utujil en Santiago Atitlán, San Pedro La Laguna, San Juan La Laguna,
Santa Clara La Laguna, San Pablo La Laguna, San Lucas Tolimán y parte de Santa
María Visitación.
Desde el inicio de la colonia ha penetrado el idioma español, que como en toda
la república es el idioma oficial.
Sololá es
el departamento erigido por decreto de la Asamblea Constituyente del 4 de
noviembre de 1825, tiene un área aproximada de 1,060 kilómetros cuadrados.
Formó parte del Estado de Los Altos en 1838, 1840, 1848 y 1849, cuando se
reincorporó nuevamente a la república.
Una de las geonimias (estudio de los nombres geográficos de los lugares) de
Sololá, se refiere a que en tiempos remotos se le conocía como Tzolohá y
Tzoloyá que en las lenguas indígenas de la localidad significan Agua de Saúco,
de las voces tzoloh, tzoloj - saúco; y há, já, yá - agua, río.
El nombre kaqchikel Tzoloyá se deriva de tzol, que
significa volver, retornar; ol, que quiere decir partícula continuativa; y yá,
agua; es decir, retornarse o volverse agua, por el hecho de que la ciudad se
formó en la ribera del lago.
Colinda al norte con los departamentos de Totonicapán y El Quiché, al este con
Chimaltenango, al sur con Suchitepéquez y al oeste con Suchitepéquez y
Quetzaltenango.
Según el censo de 1994, en el departamento había un total de 222,094
habitantes, de los cuales el 93.62% eran indígenas pertenecientes a las etnias
k'iche', kaqchikel y tz'utujil.
La principal carretera que atraviesa el departamento es la Interamericana, que
del occidente conduce a Quetzaltenango, Totonicapán y Huehuetenango, hasta la
frontera con México; y por otro lado cruza Chimaltenango y Sacatepéquez hasta
la capital.
En la aldea Los Encuentros del municipio de Sololá, se separa la carretera que
conduce a El Quiché. Hacia el sur, partiendo de San Lucas Tolimán, sale una
carretera que lo comunica con el departamento de Suchitepéquez.
Su terreno es quebrado y el clima frío, pues las alturas de sus cabeceras
municipales oscilan entre los 2,491 metros en Santa Lucía Utatlán y los 1,585
metros sobre el nivel del mar en Santa Catarina Palopó.
Existen varias montañas elevadas, sobresalen los volcanes de Atitlán, Tolimán,
San Pedro y el cerro Santa Clara.
El accidente geográfico más importante lo constituye el lago de Atitlán, que es
una de las principales fuentes económicas del departamento, por ser un centro
turístico atractivo, que también surte a los habitantes, pescado, gallaretas y
tul para la elaboración de sus artículos artesanales.
Una característica propia de este lago es un viento fuerte conocido como
xocomil, que se produce generalmente a mediodía y constituye un peligro para
las embarcaciones. La etimología de xocomil puede provenir de las voces
kaqchikeles xocom, de jocom que significa recoger; il que quiere decir pecados,
o sea el viento que recoge los pecados de los habitantes de los pueblos
situados en la ribera del lago.
Lo cruzan varios ríos de importancia como el Nahualate, el Coyolate, el Madre
Vieja y el Mocá, lo que hace que su suelo sea muy fértil y permita toda clase
de cultivos como café, caña de azúcar, maíz, frijol, trigo, cebada, papa y
legumbres. En el aspecto pecuario, hay crianza de ganado vacuno, caballar y
lanar. Es uno de los departamentos de mayor producción de lana.
Su producción
artesanal es muy rica. En todos los municipios se elaboran telas típicas de
algodón utilizadas para confeccionar g¸ipiles, rebozos, servilletas, fajas,
camisas y pantalones. Estas telas son tejidas en telares de cintura por las
mujeres. Con la lana tejen rodilleras, que son parte de los trajes de Nahualá y
de Santa Catarina Ixtahuacán, así como morrales, los cuales son tejidos a mano
con agujas de crochet.
Los habitantes del municipio de Nahualá se han especializado en la elaboración
de piedras de moler y morteros de piedra. Quienes trabajan esta artesanía deben
cumplir con ciertos ritos mágico-religiosos, para poder extraer la piedra de
las canteras, pues de no cumplir con ellos se sujetan a sufrir algún accidente,
o bien que los artículos terminados se rompan y pierdan su trabajo. Aquí
también fabrican adornos de paja de trigo.
Otra artesanía de importancia es la fabricación de muebles de madera,
especialmente en la aldea Argueta y en Nahualá, los cuales venden en los
diferentes mercados de la república. Asimismo, en la cabecera departamental,
Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, tallan máscaras que son utilizadas en los
bailes tradicionales de los indígenas y que son alquiladas o vendidas en las
morerías.
Los pueblos situados en la ribera del lago elaboran
objetos empleados para la pesca como garlitos de junco, redes y cayucos, así
como también petates de tul. En otros municipios, según el material existente,
elaboran escobas y sombreros de palma, jarcia, productos de cuero y cerería.
Entre sus tradiciones vale la pena mencionar la veneración que se tiene en
Santiago Atitlán de una imagen conocida como Maximón, considerado elemento
importante en la religión mayanse, cuya festividad se realiza durante la Semana
Santa.
ARTES Y ARTESANIAS POPULARES
Tejidos de algodón
Se elaboran tejidos
de algodón en todos los municipios que conforman el departamento de Sololá,
siendo ellos Nahualá, Sololá, Santa Catarina Ixtahuacán, Santa Lucía Utatlán,
San José Chacayá, Panajachel, Concepción, San Andrés Semetabaj, Santa Catarina
Palopó, Santa María Visitación, Santa Clara La Laguna, San Pablo La Laguna, San
Marcos La Laguna, Santa Cruz La Laguna, San Juan La Laguna, San Pedro La
Laguna, Santiago Atitlán, San Lucas Tolimán y San Antonio Palopó.
Tejidos de lana
Para elaborar los tejidos, los artesanos utilizan dos tipos de
telar: el de la cintura o de palitos, llamado también de mecapal de origen
prehispánico y el de pie, llamado de pedal o de cárcolas.
En estos dos telares se pueden elaborar telas tanto de
algodón como de lana, la cual es proporcionada por los dueños de rebaños de
ovejas que se crían en el altiplano del país. Los artesanos lavan, cardan y
preparan el hilo que utilizan. Se elaboran tejidos de lana únicamente en el
municipio de Nahualá.
Cerámica tradicional
Utiliza como materia prima el barro que se obtiene en la región, se
producen diversos obetos entre los que podemos mencionar ollas, comales y
jarros. Se trabaja la cerámica tradicional únicamente en el municipio de
Santiago Atitlán.
Productos de palma
La palma es el nombre común con que se designa a varias plantas de
la familia de las palmeras, utilizándose sus hojas y cogollos en la fabricación
de diversos artículos artesanales. La palma fue un producto del repartimiento
durante la época colonial en algunas comunidades indígenas de Guatemala. Con
este material producen escobas en los municipios de Sololá y Santiago Atitlán.
Tul
Las artesanías que se producen con el tul no son muy llamativas para
uso decorativo, pero en ocasiones pueden utilizarse como fondo de cuadros y
pinturas. Con el tul se producen petates y sopladores, se utiliza para este fin
el tallo de la planta la cual es entretejida, usando para el efecto varios
tallos. Se trabajan en los municipios de San Juan La Laguna, San Pablo La Laguna,
San Marcos La Laguna, Santa Cruz La Laguna, Panajachel, Santa Catarina Palopó,
San Antonio Palopó, San Lucas Tolimán y Santiago Atitlán.
Además, en este municipio se elabora cestería, jarcia, cerería, cuero,
productos de madera y materiales de construcción.
Sololá 15 de
agosto Virgen de la Asunción
Concepción 8 de diciembre Virgen de Concepción
Nahualá 25 de noviembre Santa
Catarina de Alejandría
Panajachel 4 de octubre San Francisco de Asís
Santa Lucía Utatlán 13 de diciembre Santa Lucía
Santa María Visitación 2 de julio Visitación de María
San Andrés Semetabaj 30 de noviembre San Andrés Apóstol
San Antonio Palopó 13 de junio San Antonio de Pádua
San José Chacayá 19 de marzo Patriarca San José
San Juan La Laguna 24 de junio San Juan El Bautista
San Lucas Tolimán 18 de octubre San Lucas Evangelista
San Marcos La Laguna 25 de abril San Marcos Evangelista
San Pablo La Laguna 25 de enero San Pablo Apóstol
San Pedro La Laguna 29 de junio San
Pedro Apóstol
Santa Catarina Ixtahuacán 25 de
noviembre Santa Catarina de Alejandría
Santa Clara La Laguna 12 de agosto Santa
Clara de Asís
Santa Catarina Palopó 25 de noviembre Santa Catarina de Alejandría
Santa Cruz La Laguna 10 de mayo
Santa Elena de la Cruz
Cofradías y
hermandades
Sololá es uno de los departamentos del altiplano guatemalteco donde
las cofradías abundan más que las hermandades o bien, guardan una fuerte
resistencia de permanencia frente a éstas. Algunas de ellas aún mantienen en su
estructura organizativa los cargos de alcaldes mayores y menores que si bien,
hasta hace unos cincuenta años representaban el poder oficial, se han reducido
actualmente a una expresión simbólica de su organización administrativa; no
obstante una labor fuerte y decisoria en lo interno de su contexto.
En todos los municipios, la cofradía del Santo Patrón de su advocación es la
más poderosa, pues su número de miembros suele ser mayor que las demás.
Todavía es necesario realizar estudios profundos sobre las cofradías de Sololá,
pues debido al proceso de comercialización capitalista y al turismo abundante,
las organizaciones en su estructura interior han sido debilitadas en su
cosmovisión tradicional, ya que el factor "dólar" prevalece como
motivo principal para sus negociaciones socioeconómicas y culturales externas.
Es imprescindible hacer notar que quizá la cofradía más importante por varios
aspectos socioantropológicos es la de Maximón, en Santiago Atitlán. Sin
embargo, todos estos aspectos propios de sus cofrades y habitantes presentan un
momento incierto de transición, pues como se sabe, el flujo turístico de los
últimos años ha transformado las secretividades propias de su culto tradicional
y se ha convertido en fetiche turístico, en donde los beneficios económicos que
esto produce son aprovechados por sectores ajenos a la cofradía y a la
población.
Danzas
y bailes
El departamento
posee tres centros danzarios importantes. La cabecera departamental, los
municipios de Concepción y de San Andrés Semetabaj. En Concepción se baila la
danza de Venados, de Toritos, la de Los Negritos, la de Los Mexicanos y la de
La Conquista, para su fiesta patronal. En San Andrés Semetabaj, Los Negritos,
Moros y Cristianos y el Convite. En Sololá, cabecera, se baila para la fiesta
de La Asunción La Conquista, de Toritos y de Mexicanos. En Santa Catarina
Ixtahuacán se bailan Los Negritos, Los Gracejos y La Sierpe. En Santiago Atitlán La
Conquista y El Convite.
Mercados
Sin lugar a dudas
el mercado más importante del departamento de Sololá es el de Panajachel,
distinguido por el comercio abundante de artesanías tradicionales, cerámicas y
tejidos que además de los propios de la región, llegan vendedores e
intermediarios de casi todo el país. También se comercian productos artesanales
de otros países ya que Panajachel es, quizá, el emporio turístico del país más
penetrado por los extranjeros.
Hablas
populares
Desde los siglos
XIV y XV los idiomas k'iche', kaqchikel y tz'utujil se adueñaron de los alrededores
del lago de Atitlán. De manera que el primero se habla al norte, el segundo al
este y el último al sur. Aunque el español es la lengua franca desde la
colonización española, debido a la excesiva penetración turística. El idioma
inglés ha penetrado en el uso cotidiano de los comerciantes sololatecos, así
como en menor medida el francés y el alemán.
A finales del siglo XX, el municipio que ha perdido
toda su cosmovisión particular y su habla kaqchikel de antaño ha sido
Panajachel.
El departamento de Sololá
es uno de los más alucinantes de Guatemala, tanto por su historia ancestral
ininterrumpida desde la época prehispánica, como por su entorno geográfico, ya
que por sus características fisiográficas, en su territorio se encuentra el
lago de Atitlán, que ha aglutinado desde tiempos inmemoriales a toda la
población del departamento.
Además, en dicho lago confluye toda la vida de la región. Así, en sus paisajes
se une la sabiduría de las etnias kaqchikeles, k'iche'es y tz'utujiles. En el
siglo XVI, en la época de la conquista, el Señorío Tz'utujil resistió la
conquista del lago, en el Peñón de Atitlán, en donde los conquistadores
españoles auxiliados por kaqchikeles e indígenas tlaxcaltecas mexicanos,
incorporados al ejército de Pedro de Alvarado ofrecieron dura batalla hasta
doblegar al señorío del lago.
No obstante los agudos procesos de evangelización de
las distintas órdenes religiosas en la región, sobrevivieron antiquísimas
tradiciones y elementos culturales prehispánicos. A partir del siglo XVI, el nuevo
orden social impuesto por los españoles reordenó el área, la plataforma
cultural resguardó elementos vivos de las culturas mayanses anteriores a la
conquista, con una visión del mundo y de la vida muy diferente a la occidental.
Actualmente las tradiciones del departamento se encuentran mestizadas,
hibridizadas, resementizadas y sincretizadas en el sentido religioso.
En este contexto, las tradiciones orales entremezclan elementos mayanses con
antiguas formas literarias aportadas por los europeos. Sin embargo, gran parte
de las tradiciones sololatecas giran alrededor de la visión del mundo mayanse.
Aún así se encuentran expresiones mestizas de origen occidental e ibérico entre
los ladinos y mestizos de los poblados y cabeceras municipales.
Las tradiciones orales sololatecas se manifiestan en ocasiones especiales de
carácter social como velorios, "cabos de novenas", reuniones de
cofradías y en actividades rituales de los ancianos rezadores, que en
congregaciones sacras expresan y cuentan las antiguas tradiciones míticas de
sus orígenes étnicos.
También se originan cuando un grupo de personas, especialmente niños, se reúnen
a oír historias alrededor de un narrador en los parques de las poblaciones, a
la orilla del lago de Atitlán, en lo íntimo del hogar alrededor del fogón y en
reuniones familiares en horas de la noche. Es común observar en núcleos urbanos
del departamento a vecinos reunidos en los corredores de las casas contando
historias y consejas de la vida cotidiana, como en Sololá, Panajachel y Santiago
Atitlán.
En las
áreas urbanas mestizas, los narradores de historias no reciben un nombre
especial, pero todos los conocen como "cuenteros",
"palabreros" y "leng¸eros" o "los viejos que
saben". Entre la etnia tz'utujil llaman Nawalineel b'ajnikanib'al, entre
los kaqchikeles se denominan Atzij Winaq y los k'iche' reciben el apelativo de
Ajtzijol k'ulmatajem.
Entre la literatura oral sololateca, las tradiciones que más sobresalen son las
leyendas míticas que explican la creación del mundo y el origen de las cosas.
Asimismo las leyendas históricas y las de espantos, aparecidos y ánimas en
pena. Con menor presencia, pero con fuerte vigencia, cuentos populares de
ascendencia europea similares a la cultura mayanse.
En algunos poblados como Sololá y Panajachel, pueden
encontrarse expresiones literarias como antiguos "romances
entonados", romancillos, coplas y décimas cantadas a lo divino y a lo
humano, especialmente en Sololá, en honor a la Virgen de la Asunción.
Entre las leyendas de mayor vigencia se encuentran las de origen de los pueblos
y comunidades, en todos los municipios, caseríos y poblados de la región. En
San Pablo La Laguna, cuentan que antiguamente San Pablo se aburrió de estar en
el cielo, pidió permiso al Señor y se bajó a la orilla del lago de Atitlán. Se
les apareció a las personas pero no quiso decir quién era, sino vivió solo a un
lugar llamado Quia'k Quix, que quiere decir espina colorada. Entonces los
invitó a vivir a ese lugar para instruirlos en un oficio y les enseñó a
trabajar las fibras del maguey para hacer lazos, pitas y redes de pescar.
Reunió a todos los hombres, les habló de religión y pidió que le hicieran una
iglesia. Les contó que era San Pablo, que le había gustado el lago y por eso ya
no regresaría al cielo, por lo que quería tener su propia casa. La gente le
suplicó que se quedara y le hicieron una iglesia. Así surgió el pueblo de San
Pablo en las orillas del lago. Se dice que como San Pablo estaba feliz en el
Lago, mandó a llamar a todos los demás apóstoles de Jesús para que descansaran
y vivieran en la orilla del mismo "que es tan bonito que ni en el cielo
hay uno igual".
En Panajachel aseguran
que un día, una hermosa mujer salió del lago y se casó con un hombre muy bueno
de Santa Catarina Palopó, pero el terreno que habían heredado era muy pobre y
casi no daba maíz ni legumbres. Cuentan los Ajtziij Winaq kaqchikeles, que
entonces el Dios Mundo (Rajawal Ruwach'ulew), se compadeció de ellos y se fue
al cielo a buscar al santo más bueno. Entonces encontró a San Francisco, a
quien convenció que se viniera a la tierra para ser santo patrón del pueblo.
San Francisco no quería, pero el Dios Mundo le dijo que le daría muchos
matasanos y peces de la laguna para que no le faltara nada, así como un pato
muy bonito llamado Poc. Entonces San Francisco vino a "echar una
ojeada", y cuando vió el lago se maravilló, pidió a los ancianos rezadores
(Ajch'ab'"l), que le construyeran su iglesia y que el se quedaría con ellos
como su santo patrón.
Por eso dicen que todos los años, el cuatro de octubre, se ve un monje
franciscano pescando en las orillas y juntando huevos de pato Poc para que no
se acaben. Asimismo, en Santa Catarina Ixtahuacán, se cuenta que en tiempos
antiguos, los ancianos rezadores k'iche's (Nimawinaq Ajch'ab'"l) se fueron a
Roma a hablar con el Papa para que les diera un santo patrón. El Papa los
atendió muy bien y les dio a Santa Catarina Dos Campanas y los ancianos
retornaron a su pueblo.
Caminaban y platicaban con la virgen, cuando al llegar a la Cumbre de Sija, en
Quetzaltenango, a la Virgen le gustó las pinadas y dijo que se quería quedar
ahí. Al pie de esas pinadas vivía San Miguel ,a quien no le pareció que una
mujer viviera en lo alto del cerro, por lo que hizo temblar la tierra. Entonces
los ancianos se lo llevaron hasta llegar al lugar llamado Chuapilá, al oeste de
la cumbre de Nahualá.
A la Virgen también le
gustó el lugar, pero había mucho frío y como ella venía de tierra caliente, no
se quizo quedar porque se podía enfermar. Continuaron hasta llegar a Chuapiacul',
cerca de Chuapoj. Los ancianos estaban muy cansados y se quedaron dormidos al
pie de unos árboles, al despertar las campanas habían desaparecido, las
buscaron hasta que las encontraron suspendidas en una roca, colgadas por
serpientes en vez de lazos.
La Virgen aunque se puso triste dijo que las dejaran ahí, pero que se fueran
rápido. Finalmente,llegaron a Ixtahuacán, en donde ella dijo que ese era el
mejor lugar que había visto, que se olvidaran de las campanas y que ella sería
desde ese día la patrona del pueblo. Una de las características de los pueblos
del lago está relacionada con su fundación y todos los santos patrones.
Así, los moradores de Santa Lucía Utatlán, cuentan que Santa Lucía era una
monja romana que tenía tres hermanos, San Andrés, Santa Clara y Santa Catarina.
Como se cansaron de vivir por allá, se vinieron para acá y empezaron a caminar
entre ríos y cerros. Pero como Santa Catarina era muy "misch", no se
recogía la enagua al pasar los ríos, prefería mojarse la ropa antes que enseñar
el ojo del pie. (Es por eso que en Sololá las catarinenses, las mujeres de
Ixtahuacán y Nahualá, usan el corte casi arrastrándolo, pero las de Santa Lucía
y Santa Clara lo usan más arriba de la pantorrilla). Siguieron caminando, pero
San Andrés se cansó y no quiso seguir; entonces habló con las gentes y se quedó
como santo patrono de un paraje llamado Semetabaj.
Santa Lucía llegó a un lugar llamado Utatlán y fundó su pueblo. Las otras dos
hermanas siguieron su camino y Santa Catarina se quedó en Ixtahuacán, Santa
Clara aprendió a nadar y al ver aquel lago tan bonito, fundó Santa Clara.
Años más tarde, San Andrés cumplió años el treinta de noviembre, hizo una
zarabanda e invitó a Santa Lucía para que llegara con la marimba, pero ella
prefirió bajar e ir a lavar ropa al lago, por eso todas las mujeres del pueblo
se acostumbraron a ir a lavar la ropa al lago y las mujeres de los mayordomos
(chuchuc'eles) de la cofradía de Santa Lucía, deben lavarle la ropa a la
patrona en el patio de la iglesia, el día de San Andrés.
Otro tipo
de leyendas son las del origen del maíz, como en todas las etnias mayanses.
Así, entre tanto, los Ajtziij Winaq kaqchikeles de San Antonio Palopó, narran
que en tiempos antiguos no conocían el maíz y en el pueblo pasaban mucha
hambre.
Ellos sabían que otras comarcas ya los tenían. Entonces los ancianos rezadores
(Ajch'ab'"l), le dijeron al hombre más fuerte del pueblo que fuera a buscar ese
alimento. El hombre tenía un perro muy listo y se lo llevó. Se fue corriendo
hasta llegar al cerro Juyu Sanco'th , donde encontró unas piedras muy grandes.
Aunque le costó mucho, el hombre las partió con ayuda del perro. Al quebrarse
las piedras, saltaron mazorcas de maíz, pero cuando terminaron de brotar salió
una culebra muy grande, la que se enroscó, mordió al hombre y lo metió al
cerro. Entonces el perroque era muy listo, agarró con el hocico una mazorca,
corrió y llegó al lago, lo atravesó nadando como pudo hasta llegar al pueblo
donde todos lo querían agarrar, pero el chucho sólo se dejó tomar de la mujer
de su dueño y le dejó caer la mazorca a los pies.
Entonces ella se la entregó a los Ajch'ab'"l, quienes
lo sembraron después de agradecer al Dios Mundo, al Rajawal Ruwach'uleb, el
sagrado grano. Desde entonces en San Antonio Palopó las cosechas son abundantes
y la gente ya no pasa hambre.
En el poblado de Concepción, en tiemposantiguos, había una montaña de grandes
árboles que los primeros habitantes llamaron Quichelaj. En el centro del cerro
había un árbol grande que un Ajq'iij llamado Saquic'' botó de un hachazo;
entonces de las ramas salió gateando una virgen, que después de arreglarse el
pelo, la corona y el tocoyal, le dijo al Ajq'iij que como le había botado su
casa, mejor regresaba al Corazón del Cielo (Ruk'u'x kaaj) pero que si el "hacía
el compromiso" con ella de hacerle una su iglesia, ella se quedaría como
patrona y protectora.
Además le dijo que le daría como regalo unos granos que llevaba entre el
tocoyal. El señor Saquic' aceptó, le levantaron una iglesia en Concepción y la
Virgen de Concepción les dejó el maíz para que no pasaran hambre.
En el área tz'utujil, los contadores de historias o Nawalineel b'ajnikanib'al,
narran que en San Pablo La Laguna, en aquel tiempo, bajó del cerro de Oro un
ave de color negro muy grande que gritaba mucho. Los moradores se asustaron y
fueron a llamar a San Pablo que estaba en su camerino; entonces San Pablo bajó
y al ver al pájaro le tiró una piedra grande. El animal al recibir el golpe
soltó una mazorca de maíz que llevaba en el pico y que cayó a los pies del
santo. San Pablo les dijo a los moradores del lugar que ese era el sagrado
maíz, y que él les enseñaría a sembrarlo y cosecharlo. Cuando lo hicieron, las
cosechas fueron abundantes, pero San Pablo desapareció de la iglesia, lo
buscaron cerca del lago donde siempre descansaba, pero no lo encontraron, por
lo que supieron que se había ido al Corazón del Cielo o Ruk'u'x kaj. Por ese
grano, regalo del santo, ya no pasaron hambre, de esa razón, lo nombraron santo
patrón del pueblo.
"Estas
leyendas del maíz se repiten en todas las poblaciones de orillas del lago como
San Pedro La Laguna, Santiago Atitlán, San Juan La Laguna, siendo de las más
hermosas narraciones" de tradición oral guatemalteca.
Sololá es una región de extraordinaria riqueza en otro tipo de leyendas. Así en
San Lucas Tolimán, área tz'utujil, afirman los ancianos rezadores o Ajtziij,
que existe un cerro llamado Tamalaj que es un lugar sagrado que está custodiado
para que nadie entre, porque adentro del mismo hay una cueva antigua y oculta
que ha sido encomendada por los antepasados. En dicha cueva hay un pozo muy
grande de agua, de donde sale una gran tortuga que es la que lo traslada a uno
de orilla a orilla.
Si la persona va con malas intenciones lo hunde en el
agua, pero si es bueno, la tortuga lo sube arriba de su caparazón y lo pasa al
otro lado donde hay una estela y un trono de oro, que es la silla del Dios
Mundo o Nawal Juyu', y a donde sólo llegan los Ajq'iij más ancianos. Nadie
puede encontrar a esa cueva si no es Ajq'iij anciano, porque los custodios no
lo dejan entrar.
En San Lucas Tolimán se asegura que en el cerro de Oro sucede algo similar, ya
que dicen los ancianos que ahí los antepasados tz'utujiles, en la época de la
conquista, cuando fueron derrotados y para que sus riquezas no cayeran en manos
de los españoles, las enterraron en ese cerro y aún están como encanto cerrado.
Solo los sacerdotes o Ajq'iij y los ancianos rezadores o Ajtziij, saben cómo
entrar. Dicen que cuando los ladinos se vayan, el encanto desaparecerá y las
riquezas volverán al pueblo tz'utujil.
En Santa
Cruz La Laguna, región tz'utujil, cuentan los Ajtziij, ancianos rezadores, que
una pareja de esposos que vivía a la orilla del lago, entre los tulares,
tuvieron una hija muy bonita. Cuando la niña llegó a la "edad de merecer y
de hacer oficio", la enviaban todas las tardes a traer agua en la tinaja .
La niña, además de acarrear agua, se bañaba en la playa del lago.
El espíritu del agua, al verla se enamoró de ella. Los tatas de la niña se
fijaron que siempre que regresaban del lago venía muy contenta y sospecharon,
porque el lago se ponía cristalino. Los tatas un día tuvieron que ir al pueblo
y dejaron a la niña encerrada, pero la muchacha se salió por la ventana para
bañarse en el lago y ver al espíritu del mismo. Cuando volvieron los tatas no
la encontraron, se enojaron y se fueron a vivir a Nahualá para que ella ya no
pudiera ver al lago. La niña se puso triste y lloró tanto hasta que se murió.
Pero el lago se desesperó y empezó a buscarla, por lo que cada vez que sale
desesperado, hace un oleaje todas las tardes, para buscar a la muchacha.
Cuentan los Atziij, que ese es el origen del xocomil,
y que el lago no se calmará hasta encontrar a la mujer que quiere su corazón.
En toda la región sololateca, también existen leyendas de espantos y ánimas en
pena. Así, en Panajachel aparece el Duende que da dinero a cambio de maíz.
Cuenta don P edro Anleu, anciano de lugar, que los que hacen "trato con el
duende" se convierten en "pistudos". Para lograrlo deben dejar
un cuarto lleno de mazorcas secas y tusas para que el duende llegue a traerlas,
y deje en su lugar tinajas de dinero.
En San José Chacayá se afirma que el Duende hace travesuras a las mujeres y a
los caballos haciéndoles nudos y trencitas. En Santa Lucía Utatlán se cuenta
que para que el duende no haga travesuras, debe colgarse en la puerta de la
casa una herradura y una mazorca con tusa, así el duende pasa de largo y no
molesta.
En Nahualá y Sololá, se
cuenta de la procesión de las candelas: son unas gentes que caminan con
candelas encendidas y se pierden en el cementerio. Las personas del lugar creen
que es alguien del pueblo que se ha muerto y aparecen en medio desmayados en el
cementerio. Cuentan que esta procesión se ha visto en los pueblos que están
alrededor del lago, y que las candelas en la noche brillan como luciérnagas.
También existen leyendas como la del Tzizimite que bajan del volcán Santiago
Atitlán a buscar consejo con Maximón, y que cuando la gente los mira se asusta,
como le pasó a unos marimberos que después de tocar en una fiesta, se quedaron
a dormir en una casa de Panajachel.
Afirman que unos tzizimites vestidos de negro y con un
sombrerón habían brincando sobre la marimba toda la noche. En Sololá la leyenda
del Tronchador tiene amplia vigencia, en Concepción se cuenta que sale por las
noches un hombre que agarra a los hombres y les quiebra las espaldas; "los
troncha como caña de maíz", y se mueren, aunque llegue el Ajiitz.
Una de las
leyendas más difundidas y originales se cuenta en San Pedro La Laguna y
Panajachel, se trata de las historias de los characoteles que son hombres
ancianos jóvenes que tienen la virtud de convertirse en animales, toman la
forma de su nahual y pueden ser buenos o malos. Los characoteles pueden situarse
como un elemento de la espiritualidad de las etnias mayanses del lago como
nahualismo de brujo o de transformación (susto) o pérdida del alma. Al respecto
abunda las leyendas de Characoteles que intimidan a las gentes, producen miedo
y aún han matado a gentes. Pueden ser characoteles gatos, comadrejas o
tacuacines que al cruzarse con una persona, la condenan a morir
irremediablemente.
Sololá también es tierra de k'isomes o espantos que conviven en cada pueblo y
caserío de la región con los hombres. Otras formas literarias de la región son
los cuentos maravillosos de tradición oral, cuentos de Pedro Urdemales y de
animales como Tío Conejo y Tío Coyote. En Santa Lucía Utatlán, en la aldea
Novillero y en aldea Argueta, sobreviven viejos romances y romancillos de
ascendencia occidental.
Religión
Hablar de la
religiosidad mayanse del municipio de Sololá es referirse a una religión
altamente sincretizada, en donde sobreviven, con plena vigencia y
resemantizadas, todas las antiguas creencias mayanses y las ancestrales
tradiciones cristianas occidentales.
Como en ningún otro
lado del occidente de Guatemala, en Sololá se refleja la presencia
evangelizadora cristiana a partir del siglo XVI, a través de su religiosidad
popular: santos, santas y apóstoles, son los patrones de cada localidad y
municipio y cuya fiesta respectiva es celebrada con gran magnificencia.
Hay
muchos elementos religiosos en el lugar, pero sobresalen los mitos y ritos
dedicados a Maximón, deidad sincretizada que refleja la concepción del mundo
tz'utujil dedicada a la fertilidad de los hombres y de la tierra. No hay que
equivocar esta creencia mayansec con la de San Simón, de Andrés Itzapa en
Chimaltenango ni de otras regiones del occidente de Guatemala. El mundo sagrado
de Maximón es único e irrepetible en Sololá.
Contribucion de:
Edwin M. Quezada Barquero.
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